ECHAR A MACRI

Esta columna se encuentra, cual cátedra de filosofía de la UBA, con más incógnitas que respuestas. Habrá sin dudas, analistas, militantes, periodistas y opinologes que tendrán el panorama más claro y la respuesta más rápida. Desde acá, verdaderamente, nos encontramos inundades por la incertidumbre.

Macri tiene que irse. Macri nunca debió haber llegado, y habiendo sucedido lo segundo, habría que haberse dado a la tarea de cumplir lo primero de inmediato. Eso no sucedió. Los casi 4 años de gestión de Macri al frente del gobierno nacional (ameritaba paréntesis, para recordar e insistir en que Macri no ha sido más que un gerente, de los estúpidos e imberbes pero gerente al fin, de los verdaderos dueños del poder. Desde las familias patricias de la argentina, la oligarquía más recalcitrante de estas pampas, hasta los operadores financieros del JP Morgan y asociados) han sido una catástrofe para el pueblo argentino en su conjunto. Se han desplomado absolutamente todos los indicadores económicos y sociales. También se ha dado una profunda transformación en la subjetividad de la población donde conceptos básicos de la concertación democrática como el respeto a los derechos humanos y pluralidad y libertad de afiliación política, otrora líneas de acuerdo con enorme base social, están cuestionados y en franco retroceso. Las posibilidades de desarrollo soberano de la Argentina como macro estructura está bajo una bota imperial de la que difícil será zafarse: presión económica financiera del Norte, mayor concentración militar de la OTAN en Malvinas y una histórica extranjerización de la tierra y con ella sus recursos naturales. La Argentina y su pueblo hemos sufrido en estos cuatro años una estocada fatal de la cual nos queda la sensación que la población no está cabalmente al tanto de su gravedad.   

¿Cómo llegamos a esto? El (alguna vez) pueblo con la clase obrera más movilizada y consciente de América Latina. Con industria (la que dejo el menemato y logro poco menos que más desarrollar el Kirchnerismo) y un potencial de recursos naturales (bienes comunes) de envergadura. Pues bien la respuesta es difícil de tragar pero imprescindible de hacerse. Por qué para reconstruir este quilombo, hay que tener algunas cosas claras. Hay cantidad enorme de responsables: Medios de comunicación, sus dueños y operarios. Periodistas, grandes responsables de la elección del macrismo y de su sostenimiento hasta el mismo domingo pasado. Ellos y ellas tiene que rendir cuentas en algún momento por haber mentido alevosa y perversamente a la población. Sindicalistas (que no es lo mismo que sindicatos). Hoy varios de ellos pueden estar en lugares claves de las filas opositoras que dieron el batacazo, pueden lanzar proclamas incendiarias y golpearse el pecho indignados por la suerte de sus representades, pero la realidad es que repartieron besos, flores, inauguraron monumentos, acompañaron y participaron de actos junto a Macri. Otros, con menos exposición, se limitaron a una actitud de mediocre pasividad y silencio frente a la hecatombe. Partidos de izquierda y organizaciones sociales con enorme cantidad de afiliados y poder de fuego. Fueron firmados pactos de gobernabilidad y se le disparo al gobierno con fuegos artificiales mientras se negociaban las migajas que regentean la pobreza. Y finalmente, todes nosotres, así en inclusivo. ¿Por qué yo!?, dirá alguien que leyendo estas líneas aún recuerda la bronca y la angustia al ver los comedores llenos de pibxs con hambre, aun le arden los ojos y le duelen los gomasos en tantas marchas y movilizaciones reprimidas. Por qué si camaradas, porque de lo que pase de la Quiaca a Tierra del fuego, todes somos, responsables. Y el país que voto a un contrabandista multimillonario y su cohorte de fascistas, lo construimos entre todes. Ahora, algunes son más responsables que otres, y los más arriba mencionados, son bien bien responsables, y en algún momento, queremos verles desfilar por el patíbulo de la historia.

Volviendo al título.

Echar a Macri es indispensable. En eso las urnas han sido categóricas y es absolutamente imposible que de forma genuina el macrismo renueve su contrato. La única alternativa seria echarle mano a su software Smartmatic, comprado específicamente para eso, hacer fraude. Dada la brutal diferencia plasmada por las PASO, nos queda preguntarnos si se animarían a tanto. Si verdaderamente aquel temor nuestro de que su búsqueda en realidad es, y siempre fue, el saqueo primero y la intentona de llevarnos a una guerra civil después, con el objetivo de generar una fractura de difícil retorno en la sociedad argentina para terminar de llevarse puesto un rincón de gigante importancia geoestratégica por sus dimensiones, tierra fértil, agua dulce, hidrocarburos, etc etc. Ahora la pregunta es, viendo como en 76 horas después de las PASO la economía acelero su estallido por los aires y los saqueadores de saco y corbata que detentan cargos públicos y no tanto empiezan a llevarse hasta el cobre de los escombros con pavorosa velocidad: ¿Qué van a hacer estos tipos de acá hasta Octubre? ¿Y de Octubre a Diciembre? No nos van a dejar ni una pluma viejo. Sodoma y Gomorra ¿Qué hacemos? Salir a pedir su cabeza en una pica aparte de ser poco democrático no sabemos qué tan eficaz puede ser si no se desarma el sistema que legitima el saqueo organizado de un pueblo. Ocupar las calles con antorchas y tridentes puede darle el pretexto que necesitan para apretar el botón rojo, dejar menos 20 las arcas públicas, propiciar el tan mentado terrorismo financiero en todo su esplendor y que el pueblo, como siempre, ponga todos los muertos. Si no hacemos nada, nos coj@#! de parado. Si hacemos mucho, utilizaran su poder de fuego y plomo para amedrentarnos y su poder de fuego propagandístico para echarnos la culpa por nuestra rebeldía. Como bien se dijo al principio de esta columna, lo único que tenemos es una profunda duda y una profunda angustia de que hacer, en estos tiempos trágicos que atraviesa nuestro pueblo, y que tanto dolor y sufrimiento le causan a millones de personas que nunca llegaran a leer esta nota.

Así estamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *